Lo primero: no lo enciendas
Un móvil mojado no se estropea por el agua, se estropea por la corriente pasando por donde hay agua. Mientras esté apagado y sin cargar, el daño está en pausa. En cuanto lo enciendes para ver si funciona, empiezan los cortocircuitos.
Así que: apágalo, no lo cargues, no lo enchufes al ordenador y no lo metas en el microondas ni le des con el secador (el calor derrite adhesivos y empuja el agua más adentro).
Y por favor, nada de arroz
El arroz no aspira el agua del interior de un teléfono. Lo único que hace es darte la sensación de estar haciendo algo mientras el agua, que casi nunca es agua limpia, deja sales sobre la placa y empieza a comerse las pistas. Al tercer día el móvil enciende “por fin”… y a la semana muere del todo. Eso es corrosión.
Qué hacemos nosotros
Abrimos el teléfono, desconectamos la batería y sacamos la placa. Se limpia por ultrasonidos, que es lo único que arrastra los restos de líquido de debajo de los componentes, se seca de forma controlada y se revisa con lupa dónde ha empezado la corrosión.
A partir de ahí te contamos qué hemos encontrado. A veces aparece con todo funcionando; a veces se recupera el teléfono pero se ha perdido la cámara o el micrófono; y a veces la placa no tiene arreglo y lo sensato es intentar rescatar los datos. Te lo diremos tal cual sea, antes de que te gastes nada.
Si lo que te importa son las fotos
Dilo al traerlo. Cuando el objetivo es recuperar la información y no el teléfono, la reparación se plantea distinta: se prioriza dejar la placa el tiempo justo en condiciones de arrancar y volcar los datos.