El ruido no es la avería
Una consola no se vuelve ruidosa con la edad porque sí. Aspira aire por una rejilla, lo pasa por un disipador y lo saca caliente; con los años ese recorrido se tapona de polvo y pelo, y entonces el ventilador tiene que ir mucho más rápido para mover la misma cantidad de aire. Eso es el rugido.
En paralelo pasa lo otro: la pasta térmica que hay entre el procesador y el disipador se seca y deja de transmitir el calor. La consola se calienta más todavía, y cuando pasa de cierta temperatura se apaga sola para no dañarse.
Qué hacemos
Se abre la consola, se limpia todo el circuito de refrigeración —no solo lo que se ve por la rejilla— y se sustituye la pasta térmica. De paso se revisa el ventilador, que a veces ya viene tocado de tanto ir al máximo.
Antes de devolvértela se prueba: temperatura con la consola trabajando y ruido comparado con el que traía.
Cuándo tocaba
La referencia razonable es cada dos o tres años. Toca antes si la tienes en un mueble cerrado sin salida de aire, apoyada en el suelo o en una casa con mascotas: el pelo va directo a la rejilla y es lo que más rápido la tapona.
Si además la tuya no da imagen en la tele, eso es otra cosa distinta y se mira aparte: suele ser el puerto HDMI.