Distinguir el cristal de la cámara
Es la confusión más habitual y la que más dinero se ahorra aclarándola. Encima de cada lente hay un cristal protector, y es lo que se rompe con los golpes. Cuando solo está roto ese cristal, la cámara sigue perfecta debajo: se cambia el cristal y listo.
Si además las fotos salen borrosas, con niebla o con manchas fijas, el daño ha llegado al módulo y hay que sustituirlo.
En cualquiera de los dos casos, no lo dejes pasar: por una grieta entra polvo que se posa sobre la lente, y entonces sí acabas cambiando la cámara.
Golpes, enfoque y ese ruidito
Las cámaras de los móviles llevan dentro un mecanismo que mueve la lente para enfocar y para estabilizar la imagen. Es delicado, y una caída lo desmonta. El síntoma clásico es doble: las fotos dejan de enfocar y el móvil suena a suelto al agitarlo, como si llevara arena.
No es peligroso, pero no se arregla solo. Se sustituye el módulo de cámara y el teléfono vuelve a enfocar como el primer día.