Cómo cargar el móvil sin gastar la batería antes de tiempo
La batería no se gasta por tiempo: se gasta por ciclos y por calor. Estas seis costumbres son las que más vemos en el taller, y todas se corrigen sin comprar nada.
En el taller cambiamos baterías todos los días, y una parte de ellas llega antes de lo que debería. No por mala suerte: por costumbres que parecen inofensivas. Estas son las que más se repiten.
1. Cargar el móvil en la cama
Debajo de la almohada, entre el edredón o encima del colchón. El teléfono se calienta al cargar y necesita disipar ese calor por la carcasa; tapado no puede, así que la temperatura sube y se queda alta durante horas.
El calor es lo que más envejece una batería de litio, más que el número de cargas. Una noche así no pasa nada; un año de noches así se nota.
2. Dejarlo al sol en el coche
En Sevilla esto no es un detalle menor. El salpicadero de un coche cerrado en agosto pasa de largo de los 60 grados, y a esa temperatura la batería pierde capacidad de forma permanente aunque el móvil esté apagado.
Si vas a dejarlo en el coche, que sea en la guantera o debajo de un asiento.
3. Usar cualquier cargador que haya por casa
Un cargador de mala calidad no suele romper el móvil de golpe: lo que hace es entregar corriente inestable, que el teléfono compensa como puede y con calor. Los cables baratos, además, se rompen por dentro y acaban forzando el conector de carga, que es otra reparación distinta.
No hace falta que sea de la marca, pero sí que sea de una marca.
4. Esperar a que llegue al 0%
Es una idea heredada de las baterías de níquel de hace treinta años y hoy es justo al revés: las de litio sufren en los extremos. Descargarla del todo la castiga, y dejarla al 100% durante horas también.
Lo que menos la desgasta es moverse entre el 20% y el 80%. No hay que obsesionarse, pero si eliges cuándo enchufarla, ese es el rango.
5. Cargar rápido siempre que se puede
La carga rápida es una comodidad enorme y no hay que renunciar a ella. Pero mete mucha potencia en poco rato, y eso es calor. Si el móvil va a pasar la noche enchufado igualmente, no gana nada cargando a toda velocidad.
Es especialmente relevante en las marcas que presumen de carga en minutos: ahí la batería suele pedir el relevo antes.
6. Jugar mientras carga
Cargar calienta. Un juego exigente calienta. Las dos cosas a la vez es la combinación que más rápido degrada una batería, y encima el móvil se ralentiza a propósito para protegerse, así que tampoco juegas bien.
Y cuándo ya no hay costumbre que valga
Ninguna de estas cosas hace eterna una batería: entre 400 y 800 ciclos completos, que para un uso normal son dos o tres años, y a partir de ahí pierde capacidad y no la recupera. Cuidarla estira ese plazo; no lo elimina.
Si tu móvil ya se apaga con carga de sobra o no llega a media tarde, eso no se arregla cambiando de costumbres: se arregla cambiando la batería, y es de las reparaciones que más vida devuelven a un teléfono.
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